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Índice Propósito de este sumario del PDQ Información general
Clasificación celular Información sobre los estadios Aspectos generales de las opciones de tratamiento Cáncer rectal en estadio 0 Cáncer rectal en estadio I Cáncer rectal en estadio II Cáncer rectal en estadio III Cáncer rectal en estadio IV Cáncer rectal recurrente Obtenga más información del NCI Modificaciones a este sumario (03/21/2008) Información adicional
Propósito de este sumario del PDQ
Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud, provee información integral con base en la información científica disponible que ha sido revisada por expertos en el tratamiento del cáncer del recto. El Consejo Editorial sobre Tratamientos de Adultos del PDQ 1 revisa regularmente este sumario y lo actualiza según sea necesario.
Este sumario contiene información sobre los siguientes aspectos:
- Factores pronósticos.
- Clasificación celular.
- Estadificación.
- Opciones de tratamiento por estadio del cáncer.
El propósito de este sumario es servir como fuente de información y ayuda para el médico que atiende a los pacientes de cáncer. No provee pautas o recomendaciones formales para la toma de decisiones relacionados con la atención de la salud.
Algunas de las referencias bibliográficas de este sumario, están acompañadas por un grado de comprobación científica. Estas designaciones tienen el propósito de ayudar al lector a evaluar la solidez de los hechos científico-estadístico que sustentan el uso de una intervención específica o enfoque. El Consejo Editorial sobre Tratamientos de Adultos del PDQ utiliza un sistema formal de jerarquización de la medicina factual 2 para establecer las designaciones del grado de comprobación. Con base en la solidez de los datos probatorios, las opciones de tratamiento se describen como “estándar” o “bajo evaluación clínica.” Estas clasificaciones no deben utilizarse como base para determinar reembolsos.
Este sumario está disponible en inglés 3, y también en una versión para pacientes 4 escrito en lenguaje menos técnico. Información general
Nota: el PDQ también pone a su disposición sumarios adicionales que contienen
información sobre los Exámenes para la detección del cáncer colorrectal 5 y la Prevención del cáncer colorrectal 6.
Nota: estos sumarios solo están disponibles en inglés.
Nota: estimado del número de nuevos casos y de defunciones por cáncer del recto en los Estados Unidos en 2008:[1]
- Nuevos casos: 40.740.
- Mortalidad (colon y cánceres rectales combinados): 49.960.
Nota: algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal
para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los
resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre los Grados de comprobación científica 2.)
El cáncer del recto es una enfermedad sumamente tratable y a menudo curable
cuando está localizado. La cirugía es el tratamiento primario y da como
resultado la curación en aproximadamente 45% de todos los pacientes. El
pronóstico del cáncer rectal está claramente relacionado con el grado de
penetración del tumor a través de la pared intestinal y la presencia o ausencia
de complicación ganglionar. Estas dos características forman la base para todos
los sistemas desarrollados para clasificar esta enfermedad. Los procedimientos
preparatorios comprenden examen rectal digital, tomografía computarizada o
imaginería de resonancia magnética del abdomen y la pelvis, evaluación endoscopia
con biopsia, y ecografía endoscopia (EUS, por sus siglas en inglés).[2] La EUS es
un método preciso de evaluar el estadio tumoral (hasta 95% de precisión) y el
estatus de los nódulos perirrectales (hasta 74% de precisión). La clasificación
precisa puede influir en la terapia ya que ayuda a determinar qué pacientes
pueden ser candidatos para escisión local en vez de cirugía más amplia y qué
pacientes pueden ser candidatos para la quimioterapia y radioterapia
preoperatoria que eleven al máximo la probabilidad de resección con márgenes
claros. El Comité Estadounidense Conjunto sobre el Cáncer y un panel patrocinado por el Instituto Nacional del Cáncer recomendó que se examinaran por lo menos 12 ganglios linfáticos en aquellos pacientes con cáncer del colon y rectal para confirmar la ausencia de afectación ganglionar por el tumor.[3-5] Dicha recomendación toma en consideración que el número de ganglios linfáticos que se examina es una reflexión tanto de la intensidad de la disección mesentérica linfovascular al momento de la resección quirúrgica como la identificación patológica de ganglios en el espécimen. Estudios retrospectivos mostraron que el número de ganglios linfáticos que fueron examinados durante la cirugía del colon y del recto puede estar relacionado con el resultado del paciente.[6-9] Muchos otros marcadores han sido evaluados retrospectivamente en el
pronóstico de los pacientes con cáncer del colon, aunque la mayoría como la
pérdida alélica del cromosoma 18q o la expresión timidilato sintasa, no se han
validado de manera prospectiva.[10-12] La inestabilidad microsatélite, no sólo la
relacionada con el cáncer no poliposo rectal hereditario, ha mostrado estar
relacionada también con una mejoría en la supervivencia independientemente del
estadio del tumor, esto, en una serie basada en la población, con 607 pacientes
menores de 50 años de edad, con cáncer colorrectal.[13] Se han observado
diferencias raciales en cuanto a la supervivencia general después de la
aplicación de terapia adyuvante, si observarse diferencia alguna en la
supervivencia libre de enfermedad, lo cual indica que las condiciones comórbidas
juegan un papel en los resultados de la supervivencia en diferentes poblaciones
de pacientes.[14] Una de las principales limitaciones de la cirugía es la
incapacidad de obtener márgenes radiales amplios debido a la presencia de la
pelvis ósea. En los pacientes con penetración de la enfermedad a través de la
pared intestinal o propagación a los ganglios linfáticos al momento del
diagnóstico, la recaída local después de la cirugía constituye un problema serio
y a menudo termina finalmente en la muerte.[15] El margen radial de la resección
de tumores primarios del recto puede también predecir la recaída local.[16]
Debido a la frecuencia de la enfermedad, al crecimiento lento demostrado de las
lesiones primarias, a la mejor supervivencia del paciente con lesiones en estadio
inicial, y a la relativa sencillez y exactitud de los exámenes de detección,
estos exámenes de detección del cáncer del recto deberían formar parte del
cuidado médico rutinario para todos los adultos mayores de 50 años, especialmente
para los que tienen parientes directos con cáncer colorrectal.[17] Hay
grupos que tienen una alta incidencia de cáncer colorrectal, entre ellos los que
tienen condiciones hereditarias tales como poliposis familiar, cáncer
hereditario del colon no relacionado con poliposis (HNPCC, por sus siglas en
inglés), o variantes del síndrome de Lynch I y II y aquellos con antecedentes de colitis ulcerosa o colitis de Crohn.[18,19] (El PDQ también pone a su disposición un sumario adicional, que contiene información sobre la Genética del cáncer colorrectal 7. Nota: este sumario solo está disponible en inglés.) Juntos, estos
grupos son responsables por un total de 10% a 15% de todos los canceres
colorrectales. Se ha informado que los pacientes con HNPCC gozan de un mejor
pronóstico en los análisis de supervivencia estratificados por estadios que los
pacientes con cáncer colorrectal esporádico, pero la naturaleza retrospectiva del
estudio, así como la posibilidad de factores de selección, hacen esta observación
difícil de interpretar.[20][Grado de comprobación: 3iiiA] Otros trastornos más
comunes que tienen un riesgo aumentado incluyen: historia personal de cáncer
colorrectal o de adenomas, historia familiar directa de cáncer
colorrectal o adenomas, historia personal de cáncer de los ovarios, del
endometrio o del seno.[21,22] Estos grupos de alto riesgo son responsables nada
más por el 23% de todos los canceres colorrectales. Si se limita la evaluación y
detección temprana a estos grupos de alto riesgo no identificaríamos la mayoría
de los casos de cáncer colorrectal.[23] (El PDQ también pone a su disposición sumarios adicionales, que contienen información sobre la Prevención del cáncer colorrectal 6 y los Exámenes de detección del cáncer colorrectal 5. Nota: estos sumarios solo están disponibles en inglés.)
Después del tratamiento para el cáncer rectal, las evaluaciones periódicas pueden
conducir a la pronta identificación y control de la enfermedad recurrente.[24-27]
Sin embargo, el impacto de tal seguimiento en la mortalidad general de los
pacientes con cáncer rectal recurrente está limitado por la proporción
relativamente pequeña de pacientes en quienes se encuentra metástasis localizadas
potencialmente curables. Hasta la fecha, no ha habido ensayos aleatorios de gran
escala que documenten la eficacia de un programa estándar de vigilancia
postoperatoria.[28-32] El antígeno carcinoembrionario, (CEA, por sus siglas en
inglés) es una glicoproteína sérica que se usa con frecuencia en el manejo de los
pacientes con cáncer rectal. Un examen del uso de este marcador de tumores indica
que el CEA no es útil como prueba de detección; que el examen postoperatorio del
CEA debe restringirse a pacientes que son candidatos para la resección del hígado
o de metástasis pulmonares y que el uso rutinario del CEA solo para vigilar la
respuesta de los pacientes al tratamiento no se debe recomendar.[33] Sin embargo,
la frecuencia y el régimen óptimo de seguimiento a estos análisis, no están bien
definidos, ya que no resulta claro el impacto en la supervivencia del paciente y
la calidad de los datos es precaria.[30-32] Nuevos métodos de vigilancia,
incluyendo el CEA inmunoescintigrafía y tomografía de positrón, están bajo
evaluación clínica.[34]
A pesar de que un gran número de estudios han evaluado varios parámetros clínicos, patológicos y moleculares con el pronósticos, hasta la fecha, ninguno ha logrado un mayor impacto en el pronóstico o el tratamiento.[35] El estadio clínico sigue permaneciendo como el indicador pronóstico más importante.
Los tumores del estroma gastrointestinal se pueden presentar en el colon. (Para
mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre el Tratamiento del Sarcoma de
tejido blando en adultos 8.)
Terapia adyuvante
Los pacientes con cáncer rectal en estadio II o III tienen un alto riesgo de
recaída local y sistémica. La terapia adyuvante deberá abarcar ambos problemas.
La mayoría de los ensayos de radioterapia preoperatoria o postoperatoria sola han
mostrado una disminución en la tasa de recaída local, pero ningún efecto
definitivo en la supervivencia;[24,36-39] aunque un ensayo sueco ha mostrado
mejor supervivencia para el uso de la radioterapia preoperatoria en comparación
con la cirugía sola.[40][Grado de comprobación: 1iiA] Dos ensayos han confirmado que
el fluorouracilo (FU-5) más radioterapia es eficaz y puede considerarse
tratamiento estándar.[36-38] En estos ensayos, el tratamiento adyuvante de
modalidad combinada con radioterapia y quimioterapia después de la cirugía
también resultó en tasas más bajas de fracasos locales que el tratamiento con
radioterapia o con quimioterapia sola. Un análisis de pacientes tratados con
quimioterapia postoperatoria y radioterapia sugiere que estos pacientes podrían
tener más disfunción intestinal crónica comparados con los que recibieron
resección quirúrgica sola.[41] Se puede utilizar técnicas y planificación de
radiación mejoradas para reducir las complicaciones relacionadas con el
tratamiento. Estas técnicas incluyen el uso de múltiples campos pélvicos,
posición prona, moldes de inmovilización intestinal personalizada (tabla
abdominal), distención de la vejiga, visualización del intestino delgado con
contraste oral y la incorporación de una planificación del tratamiento
tridimensional o comparativa.[42,43] Ensayos clínicos en curso que comparan la
quimiorradioterapia adyuvante preoperatoria y postoperatoria deberán aclarar con
mayor detalle el efecto de cualquiera de los dos enfoques en la función
intestinal y otros puntos importantes de la calidad de la vida (por ejemplo, la
preservación del esfínter) además de los puntos finales más convencionales de
supervivencia general y supervivencia libre de enfermedad.
Enfermedad avanzada
En la mayoría de las situaciones, la radioterapia para el cáncer rectal se usa como procedimiento paliativo, pero puede tener un mayor impacto cuando se usa en forma perioperatoria. Alrededor de 10% a 20% de los pacientes pueden lograr alivio con FU-5. Varios estudios indican una ventaja en términos de tasa de respuesta y paliación de los síntomas, cuando se agrega leucovorina al FU-5. Pero no siempre en términos de supervivencia.[44-50] El Irinotecán (CPT-11) ha sido aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos en el tratamiento de pacientes cuyos tumores son refractarios al FU-5.[51-54] La participación en un ensayo clínico resulta apropiada. Cierto número de medicamentos están siendo evaluados en el tratamiento del cáncer del colon.[55] El oxiplatino solo o combinado con FU-5 y leucovorina ha mostrado cierta actividad en pacientes refractarios al FU-5.[56-59]
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Clasificación celular
Entre los tipos histológicos del cáncer del recto se encuentran:
- Adenocarcinoma (mayoría de los casos).
- Adenocarcinoma mucinoso (coloide).
- Adenocarcinoma en anillo de sello.
- Tumores escirrosos.
- Neuroendocrino:[1] Los tumores con diferenciación neuroendocrina típicamente
tienen un pronóstico más precario que las variantes de adenocarcinoma puro.
- Tumores carcinoides. (El PDQ también pone a su disposición un sumario adicional
sobre los Tumores carcinoides gastrointestinales 10.)
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Información sobre los estadios
Las decisiones de tratamiento se deben tomar en referencia a la clasificación,[1]
antes que al esquema de clasificación antiguo de Dukes o al de Astler-Coller
Modificado (MAC, por sus siglas en inglés).
El Comité Estadounidense Conjunto sobre el Cáncer y un panel patrocinado por el Instituto Nacional del Cáncer recomendó que se examinaran por lo menos 12 ganglios linfáticos en aquellos pacientes con cáncer del colon y rectal para confirmar la ausencia de afectación ganglionar por el tumor.[1-3] Dicha recomendación toma en consideración que el número de ganglios linfáticos que se examina es una reflexión tanto de la intensidad de la disección mesentérica linfovascular al momento de la resección quirúrgica como la identificación patológica de ganglios en el espécimen. Estudios retrospectivos INT-0089 11 mostraron que el número de ganglios linfáticos que fueron examinados durante la cirugía del colon y del recto puede estar relacionado con el resultado del paciente.[4-7]
El AJCC ha definido los estadios por medio de la clasificación TNM.[1]
Definiciones TNM
Tumor primario (T)
- TX: No puede establecerse la presencia del tumor primario
- T0: No hay indicación de tumor primario
- Tis: Carcinoma in situ: intraepitelial o invasión de la lamina propia*
- T1: El tumor invade la submucosa
- T2: El tumor invade la muscularis propia
- T3: El tumor invade, a través de la muscularis propia, la subserosa o los
tejidos pericólicos o perirrectales no peritonealizados
- T4: El tumor invade directamente otros órganos o estructuras, perfora el
peritoneo visceral o ambos**,***
* [Nota: tis incluye células cancerosas confinadas dentro de la membrana
glandular basal (intraepitelial) o lamina propia (intramucosa) sin extensión a
través de la muscularis mucosae a la submucosa.]
** [Nota: la invasión directa en T4 incluye invasión de otros segmentos del
colorrecto vía la serosa; por ejemplo, invasión del colon sigmoide por un carcinoma del ciego.]
*** [Nota: el tumor que es adherente a otros órganos o estructuras, macroscópicamente se clasifica como T4. Sin embargo, si no hay tumor presente en la adhesión, desde el punto de vista microscópico, la clasificación debe ser pT3. Los subestadios V y L deben utilizarse para identificar la presencia o ausencia de infiltración linfática o vascular.]
Ganglios linfáticos regionales (N)
- NX: No puede evaluarse los ganglios regionales
- N0: No hay metástasis ganglionar linfática regional
- N1: Metástasis de uno a tres ganglios linfáticos regionales
- N2: Metástasis de cuatro o más ganglios linfáticos regionales
[Nota: un nódulo tumoral en el tejido adiposo pericolorectal de un carcinoma primario sin prueba histológica de ganglio linfático residual en el nósulo, se clasifica como de categoría pN como metástasis de ganglio linfático regional si el nódulo tiene la forma y contorno suave de un ganglio linfático. Si el nódulo tiene un contorno irregular debe clasificarse en la categoría T y también bajo el código V1 (infiltración venosa microscópica) o como V2 (si era macroscópicamente evidente), porque existe una fuerte probabilidad de que represente infiltración venosa.]
Metástasis a distancia (M)
- MX: No puede establecerse la presencia de metástasis a distancia
- M0: No hay metástasis a distancia
- M1: Metástasis a distancia
Agrupación por estadios de la AJCC
Estadio 0
Estadio I
Estadio IIA
Estadio IIB
Estadio IIIA
Estadio IIIB
Estadio IIIC
Estadio IV
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Aspectos generales de las opciones de tratamiento
Nota: algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal
para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los
resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre los Grados de comprobación científica 2.)
El tratamiento del cáncer rectal es la resección quirúrgica del tumor primario y
los ganglios linfáticos regionales para la enfermedad localizada. La técnica de
escisión podría repercutir en la tasa de recurrencia. Se han observado tasas de
fracaso local en el ámbito de 4% a 8% después de una resección rectal con
escisión mesorrectal apropiada (escisión mesorrectal total para tumores rectales
bajos/medios y escisiones mesorrectales al menos 5 centímetros por debajo del
tumor para tumores rectales altos).[1-5] La baja incidencia de recaída local
después de una meticulosa escisión mesorectal ha llevado a muchos investigadores
a poner en tela de juicio el uso rutinario de la radioterapia adyuvante. La
escisión mesorrectal total combinada con la anastomosis colorrectal o coloanal de
bajo grapado evita para muchos pacientes la necesidad de realizar resección
abdominoperineal y establecer el estoma permanente asociado con este
procedimiento. Sin embargo el riesgo de dehiscencia anastomótica con este tipo de
procedimiento preservador del esfínter es considerable (>15%), necesitando con
frecuencia un desvío proximal rutinario. El papel desempeñado por el mapeo de ganglios linfáticos centinelas en la clasificación ganglionar regional del cáncer rectal, está bajo evaluación clínica.[6] Debido a la creciente tendencia de
padecer el primer fracaso en sitios locoregionales solamente, la repercusión de
la irradiación perioperatoria es mayor en el cáncer rectal que en el cáncer del
colon.[7] Ambas radioterapias preoperatorias y postoperatorias por sí mismas
reducen el fracaso local.[8-11] No se ha demostrado una mejoría sustancial en la
supervivencia en general con la radiación pre o postoperatoria solamente, excepto
en un solo ensayo clínico en Europa.[10][Grado de comprobación: 1iiA]
Los recientes avances en los tratamientos adyuvantes posoperatorios se
relacionan con la integración de radioterapia sistémicas y la redefinición de las
técnicas para ambas modalidades. La eficacia de la radiación posoperatoria y la
quimioterapia basada en FU-5 para los estadios II y III del cáncer del recto se
estableció de acuerdo a una serie de ensayos clínicos probables, al azar
(protocolo GITSG-7175 12 del Grupo de Estudio del Tumor Gastrointestinal, (GITSG, por sus
siglas en inglés), el protocolo NCCTG-794751 13 del Grupo de Tratamiento de Cáncer
(NCCTG, por sus siglas en inglés) y el NSABP R-01 14 del Proyecto Nacional Quirúrgico Adyuvante sobre Intestinos y Senos (NSABP, siglas en inglés).[12-14][Grado de comprobación: 1iiA] Estos estudios demuestran
un incremento tanto en el intervalo de supervivencia libre de enfermedad como en
la supervivencia en general cuando se combina la radioterapia con quimioterapia
después de la resección quirúrgica. Después de publicados estos estudios, el
Instituto Nacional del Cáncer en la Conferencia sobre Desarrollo de Consenso de 1990,
concluyó el tratamiento posoperatorio combinado es recomendado para los pacientes
con carcinoma rectal en estadio II y estadio III.[15]
Estudios subsiguientes han hecho intentos para incrementar el beneficio de
supervivencia mejorando la radiosensitización e identificando los agentes óptimos
quimioterapéuticos y los sistemas de transferencia. La quimioterapia asociada con
los primeros tratamientos exitosos de modalidad combinada fue el fluorouracilo
(FU-5) y la semustina. Esta última no está a la venta en el comercio y estudios
previos la han vinculado con mayor riesgo de padecer efectos tóxicos renales y
leucemia.
Un estudio de seguimiento aleatorio por parte del GITSG demostró que
la semustina no produce un beneficio de supervivencia aditivo a la radioterapia y
al FU-5.[16][Grado de comprobación: 1iiA] El ensayo del Intergrupo 86-47-51 (NCCTG-864751 15) ha
demostrado un incremento del 10% en la supervivencia en general con el uso de
infusiones prolongada de FU-5 (225 mg/m2/día)durante el curso de la radioterapia
cuando se compara con la infusión en bolo de FU-5 (500mg/m2 por tres inyecciones
en la primera y quinta semana de radioterapia).[17][Grado de comprobación: 1iiA]
Los resultados finales del ensayo clínico 0114 del Intergrupo, no muestra
beneficio de supervivencia o control local si se agrega leucovorina, levamisola
o ambas al FU-5 administrado posoperatoriamente para los estadio II y estadio III del
cáncer del recto en un control promedio de 7,4 años.[18][Grado de comprobación: 1iiA] El Intergrupo 0144 es un ensayo clínico aleatorio de tres grupos (SWOG-9304 16) diseñado para
determinar si la infusión continua de FU-5 durante todo el curso estándar de los
6 ciclos de quimioterapia adyuvante es más eficaz que la infusión continua de FU-5
sólo durante la radiación pélvica.[Grado de comprobación: 1iiA] En el
momento, este estudio está cerrado y los resultados están pendientes.
Mientras que la información arriba mencionada muestra un beneficio de la
radiación posoperatoria y la quimioterapia FU-5 para el cáncer rectal en estadio
II y estadio III, un siguiente estudio al R-01, el NSABP R-02 (NSABP R-02 17) consideró si la adición de
la radioterapia a la quimioterapia aumentará la ventaja de supervivencia que se
demostró con el R-01.[19][Grado de comprobación: 1iiA] La adición de la radiación
aun cuando reduce significativamente la recaída local a los 5 años (8% para
quimioterapia y radiación contra 13% para quimioterapia sola, P = 0,02), no demuestra
beneficios significativos en cuanto a supervivencia. Sin embargo, la
interpretación de la interacción de la radioterapia con los factores pronósticos
fue un reto. La radiación parece mejorar la supervivencia en pacientes menores
de 60 años, y en los pacientes sometidos a una resección
abdominoperineal. Este estudio ha creado polémica en la comunidad oncológica en
cuanto al papel apropiado de la radioterapia posoperatoria. El omitir la
radioterapia parece prematuro ya que las recaídas locoregionales siguen siendo
clínicamente un problema pertinente. Al utilizar las técnicas quirúrgicas
actuales, como la escisión mesorectal total (TME, por sus siglas en inglés) tal vez se prodría identificar los
pacientes cuya probabilidad de insuficiencia pélvica es tan baja que se puede
omitir la radiación posoperatoria. En un ensayo clínico holandés (CKVO-9504 18) en
el que se seleccionó al azar a pacientes con cáncer rectal resecable (estadios I–IV) a una sesión corta de radioterapia (5 Gy x 5) seguida de TME comparada con
el grupo de TME solo, no demostró diferencia en la supervivencia general a los 2
años (82% para ambos grupos).[20][Grado de comprobación: 1iiA] Sin embargo, los
porcentajes de recaída local se redujeron significativamente en el grupo de
radioterapia más TME (2,4%) comparado con el grupo de TME solo (8,2%, P < 0.001).
En el momento, la terapia posoperatoria aceptable para pacientes con cáncer
rectal en estadio II y estadio III, que no están participando en ensayos clínicos, incluye
la infusión prolongada de FU-5 durante radiación pélvica de 45 Gy a 55 Gy,
seguida de cuatro ciclos de quimioterapia de mantenimiento con infusión de bolo FU-5
con o sin modulación con leocovorina.
Un análisis de los pacientes tratados con quimioterapia postoperatoria y
radioterapia sugiere que estos pacientes pueden tener más disfunción intestinal
crónica que los que se someten a la resección quirúrgica sola.[21] La mejora en
la planificación y las técnicas de radiación se puede utilizar para disminuir las
complicaciones relacionadas con el tratamiento. Estas técnicas constan del uso de
campos pélvicos múltiples, posición vertical, moldes personalizados de
inmobilación intestinal (tabla abdominal), distención de la vejiga, visualización
del intestino delgado mediante el contraste oral, y la incorporación de
planificación del tratamiento tridimensional o comparativo.[22,23]
Aun cuando la quimioradioterapia combinada es estándar en los Estados Unidos, los
centros europeos por lo general usan sólo la radioterapia preoperatoria. Varios
estudios indican que en ciertos pacientes con tumores rectales bajos, la
radioterapia preoperatoria de alta dosis tal vez permita la sección del tumor
primario con una tasa alta de preservación de la función esfinterial.[24-28]
Estos tratamientos dan como resultado tasas de supervivencia similares a las que
se observan con una cirugía más radical sin aumentar el riesgo de recaída pélvica
o perineal. En un ensayo aleatorio que evaluó el momento propicio para la cirugía
después de la radioterapia, un lapso más prolongado (6 a 8 semanas) después de la
radioterapia de 39 Gy en 13 fracciones, produjo una respuesta al
significativamente mejor (53% contra 72%, P = 0,007) y una disminución en el estadio
patológica (10% contra 26%, P = 0,005) cuando se comparó con un intervalo más corto
para la cirugía (2 semanas) después de la radioterapia.[29][Grado de comprobación: 1iiDiv] Se notó un tendencia a la cirugía que preserva más esfínter para el grupo
de intervalo más largo (76%) comparado con el otro grupo (68%, P = 0,27). Se está
llevando a cabo un ensayo (EORTC-22921 19) para saber si la quimioterapia agrega algún beneficio a
la radiación preoperatoria.
Debido a las sugerencias de aumentar la preservación de esfínter con la radiación
preoperatoria con o sin quimioterapia para los cánceres del recto T3 clínicamente
resectables, los ensayos clínicos aleatorio que comparan la modalidad de terapia
combinada adyuvante preoperatoria y posoperatoria deben aclarar aun más el
impacto de cada enfoque en la función intestinal, en el control local y en la
supervivencia en general. Un análisis intervalo de los primeros 116 pacientes
inscritos en el ensayo clínico aleatorio (NSABP R-03 20) de quimiorradiación
preoperatoria contra posoperatoria reveló una incidencia similar de
complicaciones postoperatorias en ambos grupos.[30] Este ensayo se cerró en
1999 y se esperan los resultados preliminares. Se está llevando a cabo un ensayo
similar Alemán (COA/ARO/AIO 94). Los resultados preliminares en 417 pacientes
indican una menor tasa de toxicidad aguda y mayor tasa de cirugía preservadora de
esfínter y resección completa con márgenes negativos en los pacientes que reciben
quimiorradiación preoperatoria contra los que reciben quimiorradiación
posoperatoria.[31]
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Cáncer rectal en estadio 0
El cáncer rectal en estadio 0 es el más superficial de todas las lesiones y se
limita a la mucosa sin invasión de la lámina propia. Debido a su naturaleza
superficial, la cirugía y otros procedimientos pueden ser limitados.
Opciones de tratamiento estándar:
- Escisión local o polipectomía simple.[1]
- Resección del recto en todo su espesor por vía transanal o trascoccígea para
lesiones grandes no susceptibles de escisión local.
- Irradiación endocavitaria.[2-4]
- Radioterapia local.[2]
Ensayos clínicos en curso
Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage 0 rectal cancer 21. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el tipo de medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se puede obtener información general en inglés sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI 22.
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[PUBMED Abstract]
Cáncer rectal en estadio I
Estadio I (estadio antiguo: A de Dukes o A y B1 de Astler-Coller modificada)
Debido a su naturaleza localizada, el estadio I tiene una alta tasa de curación.
Opciones de tratamiento estándar:
- Resección quirúrgica amplia y anastomosis cuando puede realizarse una
resección baja anterior adecuada (LAR, por sus siglas en inglés), con suficiente recto
distal para permitir anastomosis convencional o anastomosis coloanal.
- Resección quirúrgica amplia con resección abdominoperineal (APR, por sus siglas en
inglés) para lesiones demasiado distales para permitir la resección anterior baja
(LAR, por sus siglas en inglés).
- La resección transanal local u otras [1,2] con radiación de haz externo
perioperatorio, o sin ella, más fluorouracilo (FU-5). No hay ensayos aleatorios que comparen la escisión local con tratamientos de quimiorradiación
postoperatoria o sin ellos, con la resección quirúrgica amplia (LAR y APR). Las
series retrospectivas sugieren que los pacientes bien clasificados con tumores
pequeños (<4 centímetros) con buenas características histológicas de pronóstico
(adenocarcinomas bien o moderadamente diferenciados), móvil y sin invasión
venosa, linfática o perineural tratados con escisión local en todo el grosor la
cual resulta en márgenes negativos y con radioterapia postoperatoria, o sin ella,
pueden tener resultados equivalentes a los tratados con LAR o APR.[3-5] Los
estudios de ultrasonido endoscópicos han sido útiles en la definición de estos
pacientes. Los pacientes con tumores de clasificación patológica T1 podrían no
necesitar terapia postoperatoria. Los pacientes con tumores T2 o mayores tienen
20% ó más de los ganglios linfáticos comprometidos y requieren terapia adicional,
como radiación y quimioterapia, o una extirpación quirúrgica más estándar.[6]
Los pacientes con características histológicas precarias deben ser considerados
para LAR o APR y tratamiento postoperatorio como lo indique una clasificación
quirúrgica completa. La selección de los pacientes para escisión local puede
también mejorarse con nuevas técnicas de imágenes, tales como la imaginería de
resonancia magnética endorrectal y el ultrasonido endorrectal.
- Radiación endocavitaria, con haz externo, o sin él, en pacientes
seleccionados con tumores de menos de 3 centímetros de tamaño, con tumores bien
diferenciados y sin ulceración profunda, sin fijación de tumor ni ganglios
linfáticos palpables.[7-10] Se requiere equipo especial y experiencia para
obtener resultados equivalentes a los de la cirugía.
Ensayos clínicos en curso
Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage I rectal cancer 23. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el tipo de medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se puede obtener información general en inglés sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI 22.
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Cáncer rectal en estadio II
Nota: algunas citas en el texto de esta sección vienen seguidas de un grado de comprobación científica. El Consejo de Redacción del PDQ usa un sistema de clasificación formal
para ayudar al lector a juzgar la solidez de las pruebas relacionadas con los
resultados observados en una estrategia terapéutica. (Para mayor información, consultar el sumario del PDQ sobre los Grados de comprobación científica 2.)
Estadio II (estadio antiguo: B de Dukes o B2 y B3 de Astler-Coller modificada)
A veces hay complicaciones del útero, la vagina, el parametrio, los ovarios o la
próstata. Los estudios que usan radioterapia preoperatoria o postoperatoria
solas han mostrado tasas reducidas de fracaso local regional.[1-3] No se ha
demostrado una mejora significativa en la supervivencia total cuando solo se usa
radiación, excepto en un ensayo de radioterapia postoperatoria.[3][Grado de comprobación: 1iiA]
Un ensayo aleatorio efectuado por el Gastrointestinal Tumor Study Group ha
mostrado un aumento tanto en el intervalo libre de enfermedad como en la
supervivencia general cuando se combina la radioterapia con la quimioterapia
después de la resección quirúrgica en pacientes cuyo cáncer rectal ha penetrado a
través de la pared intestinal al tejido adiposo perirrectal (estadio II) o ha
hecho metástasis a los ganglios linfáticos regionales (estadio III).[4] Se ha
observado una ventaja en la supervivencia libre de enfermedad en pacientes con
cáncer rectal en estadio II y estadio III tratados con quimioterapia y radioterapia, en
comparación con los tratados con radioterapia sola.[5] Un ensayo del Intergroup
ha mostrado una mejoría de 10% en la supervivencia con el uso del fluorouracilo
(FU-5) de infusión continua en el curso de la radioterapia cuando se compara con
el FU-5 de bolo. Este método de administración FU-5 debe ser considerada
estándar.[6] Los resultados preliminares del ensayo intergrupal 0114, no mostró
beneficio alguno en cuanto a supervivencia cuando se le añadió leucovorina,
levamisole o ambas al FU-5 cuando este se administró después de la operación con
un seguimiento medio de 7,4 años.[7] En la actualidad se están llevando a cabo
ensayos clínicos que evalúan la modulación del FU-5 e inclusive el uso de profármacos orales del FU-5.[8] La radiación debe
administrarse en niveles de dosis altas (de 45 Gy a 55 Gy) ya sea en forma
preoperatoria o postoperatoria, con atención meticulosa a la técnica. Un
análisis de pacientes tratados con quimioterapia postoperatoria y radioterapia
indica que estos pacientes pueden tener más disfunción intestinal crónica que los
que se someten a resección quirúrgica sola.[9] Se puede utilizar una mejoría en las técnicas y planificación de la radiación, para minimizar las complicaciones relacionadas con el tratamiento. Estas técnicas implican el uso de campos pélvicos múltiples, posición prona, moldes de inmobilización intestinal personalizados (tabla para barriga), distención intestinal, visualización del intestino delgado a través del contraste oral, y la incorporación de una planificación del tratamiento que sea comparativa o tridimencional.[10,11] Se ha observado también los efectos tardíos
de la radiación, en aquellos pacientes que han recibido radiación preoperatoria
sola, con altas dosis por fracción. Los resultados del ensayo sueco sobre el
cáncer rectal, indican un aumento de los trastornos intestinales a largo plazo en
aquellos pacientes tratados con radioterapia preoperatoria de cursos breves, y
alta dosis, cuando se le comparó con pacientes a los que se les trató con cirugía
solamente.[12] Los ensayos clínicos en curso que comparan la quimiorradioterapia
adyuvante preoperatoria y postoperatoria deben aclarar todavía más la repercusión
de cualquiera de los enfoques en la función intestinal y otros puntos importantes
de la calidad de vida (por ejemplo, la preservación del esfínter) además de los fines
más convencionales de supervivencia general y supervivencia libre de enfermedad.
Opciones de tratamiento estándar:
- Resección quirúrgica amplia y resección anterior baja con reanastomosis
colorrectal o coloanal cuando sea factible, seguida de quimioterapia y
radioterapia postoperatoria, preferiblemente mediante participación en un ensayo clínico (SWOG-9304 16).[4,5,13-15]
- Resección quirúrgica amplia con resección abdominoperineal con quimioterapia
adyuvante y radioterapia postoperatoria, preferiblemente mediante la
participación en un ensayo clínico.[13,16-18]
- Exenteración pélvica parcial o total en la rara situación en que haya
invasión vesical, uterina, vaginal o prostática, con quimioterapia adyuvante y
radioterapia postoperatoria, preferiblemente mediante participación en un ensayo clínico.
- Radioterapia preoperatoria con quimioterapia, o sin ella, seguida de cirugía
con intento de preservar la función del esfínter con quimioterapia adyuvante
subsiguiente, preferiblemente a través de la participación en un ensayo clínico (RTOG-9401 24).[9,19-21]
- En instituciones que cuentan con los instrumentos apropiados, se podría
considerar la radioterapia intraoperatoria con haz de electrón (IORT por sus
siglas en inglés) en los sitios con residuos microscópicos o masivos de
enfermedad, después de una extirpación quirúrgica. Cuando se ha combinado con
quimioterapia y radioterapia de haz externo en pacientes bien seleccionados, la
IORT con o sin FU-5 ha dado como resultado mejor control local en las
experiencias obtenidas en instituciones individuales.[22][Grado de comprobación:
3iiiDi][23]
Ensayos clínicos en curso
Consultar el Registro de Ensayos Clínicos sobre Cáncer del PDQ del NCI (NCI's PDQ Cancer Clinical Trials Registry) para acceder a los ensayos clínicos que se realizan en los Estados Unidos y que están aceptando pacientes. Para realizar la búsqueda, usar el término en inglés stage II rectal cancer 25. La lista de ensayos clínicos se puede reducir si se especifican la localidad, el tipo de medicamento, el procedimiento y otros criterios. Nota: los resultados obtenidos solo estarán disponibles en inglés.
Asimismo, se puede obtener información general en inglés sobre ensayos clínicos en el portal de Internet del NCI 22.
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