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Índice Propósito de este sumario del PDQ Información general Clasificación celular
Información sobre los estadios Aspectos generales de las opciones de tratamiento Opciones de tratamiento estándar para el tumor de Wilms Opciones de tratamiento del tumor de Wilms bajo evaluación clínica Sarcoma de células claras del riñón Tumor rabdoide del riñón Tumor neuroepitelial del riñón Nefroma mesoblástico Carcinoma de células renales Tumor de Wilms y otros tumores renales pediátricos recidivantes Obtenga más información del NCI Modificaciones a este sumario (08/06/2008) Información adicional
Propósito de este sumario del PDQ
Este sumario del PDQ con información sobre el cáncer para profesionales de la salud, provee información integral con base en la información científica disponible que ha sido revisada por expertos en el tratamiento del tumor de Wilms y otros tumores renales infantiles. El Consejo Editorial sobre Tratamientos Pediátricos del PDQ revisa regularmente este sumario y lo actualiza según sea necesario.
Este sumario contiene información sobre los siguientes aspectos:
- Clasificación celular.
- Información sobre los estadios.
- Opciones de tratamiento para el tumor de Wilms y otros tumores renales infantiles.
El propósito de este sumario es servir como fuente de información y ayuda para el personal clínico que atiende a los pacientes pediátricos de cáncer. No provee pautas o recomendaciones formales para la toma de decisiones relacionadas con la atención de la salud.
Algunas de las referencias bibliográficas de este sumario, están acompañadas por un grado de comprobación científica. Estas designaciones tienen el propósito de ayudar al lector a evaluar la solidez de los hechos científico-estadístico que sustentan el uso de una intervención específica o enfoque. Los Consejos Editoriales sobre Tratamientos Pediátricos y de Adultos del PDQ utilizan un sistema formal de jerarquización de la medicina factual para establecer las designaciones del grado de comprobación. Con base en la solidez de los datos probatorios, las opciones de tratamiento se describen como “estándar” o “bajo evaluación clínica”. Estas clasificaciones no deben utilizarse como base para determinar reembolsos.
Este sumario está disponible en inglés y también en una versión para pacientes escrito en lenguaje menos técnico.
Volver Arriba Información general
El Instituto Nacional del Cáncer provee los sumarios del PDQ de tratamiento del cáncer pediátrico como un servicio público para aumentar el grado de accesibilidad de la información con base científica para los profesionales de la salud, los pacientes y el público en general.
El cáncer es poco frecuente en los niños y adolescentes. Los niños y adolescentes con
cáncer se deben referir a centros médicos que cuenten con un equipo multidisciplinario de especialistas en cáncer con experiencia en el
tratamiento de los cánceres que se presentan durante la niñez y la adolescencia.
Este enfoque de un equipo multidisciplinario incorpora la pericia del médico de atención primaria, los subespecialistas en cirugía pediátrica, radiooncólogos y hematólogos pediatras,
especialistas en rehabilitación, especialistas en enfermería pediátrica,
trabajadores sociales y otros, con el fin de asegurar que los niños reciban el tratamiento, los cuidados médicos de apoyo terapéutico y la rehabilitación que logren una supervivencia y calidad de vida óptimas. (Para obtener información específica sobre los cuidados médicos de apoyo para niños y adolescentes con cáncer, consultar los sumarios del PDQ sobre los Cuidados médicos de apoyo.)
La American Academy of
Pediatrics formuló las pautas para los centros de cáncer
pediátrico y su función en el tratamiento del paciente pediátrico con cáncer.[1] En estos centros de oncología pediátrica, se dispone de ensayos clínicos para la mayoría de los cánceres que
se presentan en niños y adolescentes, y se ofrece la oportunidad de participar en estos ensayos a la mayoría de los pacientes o
familiares. Los ensayos clínicos para niños y adolescentes generalmente se diseñan para
comparar un tratamiento potencialmente mejor con el tratamiento que
se acepta como estándar. La mayor parte del progreso alcanzado en la
identificación de tratamientos para curar el cáncer infantil se ha logrado mediante ensayos clínicos. Para mayor información en inglés sobre ensayos clínicos en curso, consultar el portal de Internet del NCI.
En décadas recientes, se ha logrado una dramática mejora de la supervivencia de niños y adolescentes con cáncer. Los niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer necesitan un seguimiento cercano porque los efectos secundarios del tratamiento del cáncer pueden persistir o aparecer meses o años después del tratamiento. (Para obtener información específica sobre la incidencia, tipo y monitoreo de los efectos tardíos en los niños y adolescentes sobrevivientes de cáncer, consultar el sumario del PDQ sobre Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez.)
El tumor de Wilms es una enfermedad curable en la mayoría de los niños afectados.
En los Estados Unidos se diagnostican aproximadamente 500 casos por año. Más del 90%
de los pacientes sobreviven cuatro años después del diagnóstico, lo cual constituye un avance si se
compara con el 80% de supervivencia observada entre el 1975 y 1984 (COG-Q9401). El
pronóstico está relacionado no solo con el estadio de la enfermedad en el momento
del diagnóstico, las características histopatológicas del tumor, la edad del
paciente y el tamaño del tumor, sino también con la estrategia en equipo para
cada paciente por parte del cirujano pediatra, el radiooncólogo y el oncólogo
pediatra (COG-Q9401).[2-4] Los ensayos clínicos previos evaluaron, en parte y con cierto grado de éxito, si un tratamiento reducido era suficiente para controlar la enfermedad en pacientes en
estadio inicial con tumor de Wilms de histología favorable.[5-7]
El tumor de Wilms se presenta normalmente en niños que, por lo demás, son sanos; sin embargo, un 10% de los casos se presenta en niños con malformaciones reconocidas. Los niños con tumor de Wilms pueden sufrir de otras anomalías relacionadas, como hemihipertrofia, criptorquidismo e hipospadias. Aproximadamente 10% de los pacientes con tumor de Wilms tienen un síndrome fenotípico reconocible (como enfermedad de sobrecrecimiento, aniridia, malformaciones genéticas y otras). Estos síndromes ofrecieron claves sobre la base genética de la enfermedad. Los síndromes fenotípicos se dividieron en dos categorías: con sobrecrecimiento y sin sobrecrecimiento. Los síndromes de sobrecrecimiento son el
resultado de un crecimiento somático prenatal y postnatal excesivo, lo cual
resulta en macroglosia, nefromegalia y hemihipertrofia. Algunos ejemplos de síndromes con sobrecrecimiento son el síndrome de Beckwith-Wiedemann (incidencia en el tumor de Wilms de 10% a 20%), hemihipertrofia aislada (3% a 5% de incidencia en el tumor de Wilms), síndrome de Perlman (que se caracteriza por presentar gigantismo fetal, displasia renal, tumor de Wilms, hipertrofia de células de los islotes, anomalías congénitas múltiples y retraso mental),[8] síndrome de Sotos (caracterizado por gigantismo cerebral) y síndrome de Simpson-Golabi-Behemel (caracterizado por macroglosia, macrosomía, anomalías renales y esqueléticas y aumento creciente del riesgo de cáncer embrionario).[9-13] El síndrome de Klippel-Trénaunay, un síndrome de sobrecrecimiento unilateral que afecta a una extremidad, no se relaciona con el tumor de Wilms.[14] Entre los síndromes sin sobrecrecimiento relacionados con el tumor de Wilms, figuran la aniridia aislada, la trisomía 18, el tumor de Wilms, la aniridia, la ambigüedad de los órganos genitales, el síndrome de retraso mental (WAGR, por sus siglas en inglés), el síndrome de Bloom y el síndrome de Denys-Drash (caracterizado por trastornos intersexuales, nefropatía y tumor de Wilms).[15] La constelación WAGR se presenta en relación con una supresión intersticial en el cromosoma 11 (del[11p13]).[16,17] Los niños con seudohermafroditismo o enfermedad renal (glomerulonefritis o síndrome nefrótico) que contraen un tumor de Wilms pueden padecer de síndrome de Denys-Drash o de Frasier (caracterizado por hermafroditismo masculino, amenorrea primaria, insuficiencia renal y otras anomalías),[18] ambos relacionados con mutaciones en el gen-1 del tumor de Wilms (WT1) del cromosoma 11p13.[19] Específicamente, las mutaciones interruptoras del gen WT1 son responsables por la mayoría de los tumores de Wilms que se presentan como parte del síndrome Denys-Drash.[20] Los
niños con predisposición a contraer un tumor de Wilms (por ejemplo, síndrome de Beckwith-Weidemann, WAGR,
hemihipertrofia o aniridia) se deben someter a exámenes de detección con ecografía cada
tres meses hasta que cumplen los 8 años de edad.[9-13,21-23]
El tumor de Wilms (hereditario o esporádico) parece resultar de cambios en uno o
más de por lo menos 10 genes. El WT1 se localiza en el brazo corto del
cromosoma 11 (11p13). La función normal del WT1 es necesaria para el desarrollo genitourinario normal y es importante para diferenciar el blastema renal. Las mutaciones de la línea germinal del WT1 se relacionan con criptorquidismo e hipospadias.[24] Sin embargo, también se encontraron mutaciones de la línea germinal en WT1 en cerca del 2% de los niños con fenotipo normal que padecen de tumor de Wilms.[25] La descendencia de tales pacientes también puede tener un aumento del riesgo de contraer tumor de Wilms. Un gen que causa aniridia (PAX-6) está localizado cerca del gen WT1 en el cromosoma 11p13, y las supresiones que afectan el gen WT1 y los genes de aniridia explican la relación entre la aniridia y el
tumor de Wilms. El gen de la aniridia, PAX-6, también afecta el desarrollo cerebral y los niños con síndrome de WAGR padecen una variedad de trastornos del desarrollo del sistema nervioso central.[17]
- Se debe examinar a los pacientes con aniridia o hemihipertrofia con ecografías cada tres meses hasta que cumplan los 8 años de edad.[9] Para los pacientes del síndrome de WAGR, el riesgo de contraer un tumor de Wilms es de hasta un 45%.[26] Se ha observado que los niños con síndrome WAGR presentan tumores pequeños de histología favorable y estadio no avanzado en el momento del diagnóstico y una alta incidencia de restos nefrogénicos intralobulares. (Para mayor información, consultar la sección de este sumario sobre Clasificación celular.) La incidencia del tumor de Wilms bilateral en los niños que padecen de WAGR es elevada (alrededor de 15%).[27] El resultado del tratamiento a los cuatro años es semejante al de los pacientes que no sufren de WAGR.[27] Los niños con el síndrome de WAGR corren un riesgo más alto de insuficiencia renal con el paso del tiempo y
se los debe vigilar.[28] Los pacientes con tumor de Wilms y aniridia sin
anomalías genitourinarias corren un riesgo más bajo, pero también se deben vigilar para detectar nefropatía o insuficiencia renal.[29] Los niños con tumor de Wilms y cualquier anomalía genitourinaria también corren un riesgo creciente de una insuficiencia renal tardía y deben ser vigilados.[28] Se estima que la incidencia del tumor de Wilms en los niños con aniridia esporádica es de aproximadamente 5%.[27]
- El locus de un segundo tumor de Wilms, el tumor de Wilms gen-2 (WT2), conduce a una región genéticamente sellada del cromosoma 11p15.5 relacionada con el síndrome de Beckwith-Wiedemann. Hay varios genes que califican en el locus WT2, que componen los dos dominios de impresión independiente IGF-2/ H19 y KIP2/ LIT1.[30] La pérdida de heterocigosidad (LOH, por sus siglas en inglés), que afecta exclusivamente al cromosoma materno, tiene el efecto de regular corriente arriba los genes de actividad paterna y de silenciar los de actividad materna. También se ha observado con frecuencia un cambio o pérdida del sellado genómico de los genes en esta región, que da como resultado las mismas aberraciones funcionales. Un estudio de 35 tumores de Wilms primarios esporádicos indica que más de 80% tienen LOH o pérdida de sellado en el cromosoma 11p15.5.[31] La pérdida del sellado genómico o la metilación del gen se encuentran con poca frecuencia en otros locus que apoyen la especificidad de la pérdida del sellado genómico en el IGF-2.[32] El tumor de Wilms en los niños asiáticos no está relacionado ni con los restos nefrogénicos ni con la pérdida del sellado genómico en IFG-2.[33]
Las observaciones indican heterogeneidad génica en la etiología del síndrome de Beckwith-Wiedemann relacionándose, con distintos grados de relación con el riesgo de formación de un tumor.[34]
Aproximadamente un quinto de los pacientes del síndrome
Beckwith-Wiedemann que contraen el tumor de Wilms presentan enfermedad
bilateral, a pesar de que también se
observa enfermedad bilateral metacrónica.[9-11] Se identificó un tercer gen, el WTX, en el cromosoma X que desempeña una función en el desarrollo normal del riñón. Este gen se desactiva en aproximadamente un tercio de los tumores de Wilms.[35]
Otros genes adicionales que suprimen o fomentan tumores pueden encontrarse en los cromosomas 16q y 1p, como lo muestra la LOH de estas regiones en 17% y 11% de los tumores de Wilms, respectivamente. Los pacientes clasificados según la pérdida de estos sitios específicos de tumor tuvieron tasas de supervivencia general y sin recaídas significativamente peores. En el estudio actual del Children's Oncology Group se utiliza la pérdida combinada de 1p y 16q para seleccionar pacientes de tumor de Wilms con histología favorable para recibir un tratamiento más enérgico.[36] La sobreexpresión y amplificación del gen CACNA1E, localizado en el 1q25.3, que codifica la subunidad conductora de iones α-1 de los canales de calcio que dependen del voltaje tipo R, se relaciona con una recaída del tumor de Wilms de histología favorable.[37]
A pesar del número de genes que parecen participar en la formación del
tumor de Wilms, el tumor hereditario de Wilms es poco frecuente, con aproximadamente 2%
de los pacientes con antecedentes familiares positivos para el tumor de Wilms. Los hermanos de los niños con tumor de Wilms también tienen una probabilidad baja de contraer el tumor de Wilms.[38] Se localizaron dos genes familiares en FWT1 (17q12-q21) y FWT2(19q13.4).[39] El
riesgo de padecer de tumor de Wilms entre los descendientes de personas que tuvieron tumores unilaterales (esporádicos) es bastante bajo (<2%).[40]
Entre el 4% y el 5% de los pacientes tienen tumores
de Wilms bilaterales, pero por lo general no son hereditarios.[41] Muchos de
los tumores bilaterales están presentes cuando se diagnostica por primera vez el tumor de
Wilms (es decir, sincrónico), pero se puede formar después un segundo tumor de
Wilms en el otro riñón en el 1% al 3% de los niños tratados con
éxito por tumor de Wilms. La incidencia de dichos tumores de Wilms
bilaterales metacrónicos es mucho más alta en los niños a quienes se diagnosticó el
tumor de Wilms original antes de los 12 meses de edad o en quienes el riñón
resecado contiene restos nefrogénicos. Se recomienda realizar ecografías abdominales periódicas para la detección temprana de los tumores
de Wilms bilaterales metacrónicos con el siguiente esquema: cada tres meses durante seis años para niños con
restos nefrogénicos en el riñón resecado (si el niño tenía menos de 48 meses
en el momento del diagnóstico inicial) y cada tres meses durante cuatro años en niños con restos nefrogénicos en el tumor resecado (si el niño tenía
más de 48 meses en el momento del diagnóstico inicial). Para otros pacientes, cada seis meses durante dos años y, luego, cada año por un período de 1 a 3 años.[42,43]
El sarcoma de células claras del riñón, el tumor rabdoide del riñón,
el tumor neuroepitelial del riñón y el nefroblastoma quístico parcialmente diferenciado son tumores renales infantiles no relacionados con
el tumor de Wilms. (Para mayor información, consultar la sección sobre Clasificación celular de este sumario.)
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Tumor de Wilms
Aunque la mayoría de los pacientes con un diagnóstico histológico del tumor de
Wilms responden bien a los tratamientos actuales, aproximadamente 10% de los
pacientes tienen características histopatológicas que se relacionan con un
pronóstico más precario y, para algunos tipos, con una incidencia alta de
recaída y muerte. El tumor de Wilms se puede dividir en dos grupos pronósticos
con base en su histopatología:
-
Histología favorable: histológicamente, el tumor de Wilms imita el desarrollo de un riñón normal y
consiste en tres tipos de células: blastémicas, epiteliales (túbulos) y estromales. No todos los tumores son trifásicos y los patrones monofásicos pueden presentar dificultades para el diagnóstico. Si bien se han indicado relaciones entre las características histológicas y el pronóstico o respuesta al tratamiento, ninguna de estas características ha alcanzado significación estadística, con excepción de la anaplasia y, por lo tanto, no influyen en el tratamiento inicial.[1]
-
Histología anaplásica: la histología anaplásica es el predictor histológico más importante de la respuesta y la supervivencia en los pacientes con tumor de Wilms. Hay dos criterios histológicos para la anaplasia, ambos de los cuales deben estar presentes en el momento del diagnóstico. Estos son la presencia de figuras mitóticas poliploides multipolares con un marcado agrandamiento nuclear e hipercromasia. La anaplasia se correlaciona mejor con la respuesta al tratamiento que con el dinamismo. Con mayor frecuencia, se la relaciona con un pronóstico precario cuando se distribuye de manera difusa y cuando se identifica en estadios avanzados. Esta es la razón por la cual la anaplasia focal y la anaplasia difusa se diferencian, tanto desde el punto de vista patológico como terapéutico. La anaplasia focal se define por la presencia de una o pocas regiones agudamente localizadas de anaplasia dentro del tumor primario. La anaplasia focal no confiere un pronóstico precario, mientras que la anaplasia difusa sí. [2-4]
-
Restos nefrogénicos: muchos tumores de Wilms parecen surgir de células embrionarias precursoras del riñón anormales que están retenidas en forma de racimos llamados restos nefrogénicos. El término nefroblastomatosis se define como la presencia de restos nefrogénicos difusos o multifocales. Los restos nefrogénicos se clasifican en dos tipos, restos nefrogénicos intralobulares (ILNR, por sus siglas en inglés) y restos nefrogénicos perilobulares (PLNR, por sus siglas en inglés). La nefroblastomatosis perilobular hiperplásica difusa (DHPLN, por sus siglas en inglés) se define como nefroblastomatosis que forma una corteza gruesa alrededor de uno o ambos riñones y se considera como una afección preneoplásica.[1] Se debe tener en cuenta que los pacientes con cualquier tipo de resto nefrogénico en un riñón extirpado a causa de un nefroblastoma corren un riesgo más alto de padecer una formación tumoral en el riñón restante. Este riesgo disminuye con la edad del paciente.[5]
Sarcoma de células claras
El sarcoma de células claras del riñón (SCCR) no es
una variante del tumor de Wilms, sino un tumor renal primario importante
relacionado con una tasa significativamente alta de recaída y muerte en
comparación con un tumor de Wilms con histología favorable. Además de las
metástasis pulmonares, el sarcoma de células claras se disemina hasta el hueso,
el cerebro y el tejido blando. El modelo clásico de SCCR se define por nudos o cordones de
células separadas por tabiques fibrovasculares regularmente espaciados.[6]
En el SCCR se demostró la desregulación de la vía receptora del factor de crecimiento epidérmico.[7] Anteriormente, las recaídas se habían presentado en largos intervalos luego de completarse la quimioterapia (hasta 10 años); sin embargo, las recaídas después de los tres años son poco comunes con los tratamientos actuales.[8] El cerebro ha surgido como un sitio frecuente de enfermedad recidivante.[9,10]
Tumores rabdoides del riñón
Los tumores rabdoides (TR) son cánceres extremadamente dinámicos que, por lo general, se presentan en lactantes y niños muy pequeños. Las localizaciones más comunes son los riñones y el sistema nervioso central (tumor atípico teratoide/rabdoide) aunque los TR pueden surgir en la mayoría de los sitios de los tejidos blandos. Inicialmente se pensaba que este era una variante rabdomiosarcomatoide del
tumor de Wilms cuando se presentaban en el riñón.
Desde el punto de vista histológico, las características más distintivas de los tumores rabdoides del riñón (RTK, por sus siglas en inglés) son células bastante grandes con núcleos vesiculares grandes, un nucleolo prominente único y, en algunas células, la presencia de inclusiones citoplásmicas eosinófilas globulares. Una
presentación clínica diferente con fiebre, hematuria, edad joven (media de 11
meses) y un estadio tumoral alto en el momento de la presentación, indican un
diagnóstico de RTK.[11] El RTK tiende a hacer metástasis hasta los pulmones y el cerebro. Entre un 10% a un 15% de los pacientes con RTK,
también presentan lesiones en el sistema nervioso central.[12]
Un RT en todas las localizaciones anatómicas tiene un origen molecular similar. Se observan mutaciones o supresiones de ambas copias del gen hSNF5/ INI1 cuyo mapa lleva a la banda 22q11.2 en aproximadamente 70% de los tumores primarios. Un 20% a 25% adicional de los tumores presentan una reducción en la expresión en el ARN o en el orden proteínico, lo que indica un episodio de pérdida de la función. La proteína INI1 es un componente del complejo de la remodelación de la cromatina SWI/SNF (grupo de genes que participan en la señalización, el crecimiento y la diferenciación celular). Las mutaciones idénticas pueden dar lugar al surgimiento de un tumor cerebral o del riñón. Las mutaciones de la línea germinal del INI1 se documentaron en pacientes con uno o más tumores primarios del cerebro o los riñones, y consisten en una predisposición genética a la formación de tumores rabdoides.[13,14] En la mayoría de los casos las mutaciones son nuevas y no heredadas de los padres. Se indicó el mosaicismo de la línea germinal en varias familias con múltiples hermanos afectados. Esto parece indicar que aquellos pacientes con mutaciones en la línea germinal tienen el peor pronóstico.[15]
Nefroma mesoblástico
El nefroma mesoblástico (NM) comprende alrededor del 5% de los tumores infantiles del riñón. La mediana de edad para el diagnóstico es de 2 meses y más del 90% de los casos surgen durante el primer año de vida. Se diagnostica dos veces más en varones que en mujeres. Se debe cuestionar el diagnóstico cuando se trata de personas de más de 2 años de edad. Cuando se diagnostica durante los primeros 7 meses de vida, las tasas de supervivencia sin complicaciones (SSC) a cinco años y de supervivencia general (SG) son del 94% y el 96%, respectivamente.[16]
A simple vista, el NM aparece como masas solitarias unilaterales, indistinguibles del neuroblastoma. Observado en forma microscópica, consiste de células mesenquimales fusiformes. Se pueden dividir en dos grandes tipos: clásico y celular. Los nefromas mesoblásticos clásicos con frecuencia se diagnostican mediante ecografía prenatal o dentro de los tres meses a partir del nacimiento y se asemeja mucho a la fibromatosis infantil.[17] El fibrosarcoma infantil y el nefroma mesoblástico celular contienen la misma traslocación cromosómica en t(12;15)(p13;q25) que indica una posible relación.[18] El riesgo de recidiva en los nefromas mesoblásticos está estrechamente relacionado con la presencia de un componente celular y con el estadio.[17]
Carcinoma de células renales
Los tumores epiteliales malignos que aparecen en el riñón de los niños, constituyen más de 5% de los tumores pediátricos nuevos de riñón; por lo tanto, son más frecuentes que el SCCR o los RTK. El carcinoma de células renales (CCR), el tumor maligno primario más común del riñón en los adultos, se presenta con poca frecuencia en niños menores de 15 años de edad. En el grupo de mayor edad compuestos por adolescentes (15 a 19 años de edad), aproximadamente dos tercios de los neoplasmas renales malignos son CCR.[19] La tasa anual de incidencia es de aproximadamente 4 por millón de niños, comparada con una incidencia del tumor de Wilms del riñón que es por lo menos 29 veces más alta. El CCR en pacientes jóvenes tiene un espectro genético y morfológico diferente del que se ve en adultos de más edad.[20-23] El CCR puede estar relacionado con la enfermedad de von Hippel-Lindau (VHL) , una afección hereditaria en la que los vasos sanguíneos dentro de la retina y el cerebelo crecen excesivamente.[20] El gen para VHL se localiza en el cromosoma 3p25-26 y es un gen oncoinhibidor cuya función se perdió en los pacientes con el síndrome. Se dispone de un examen de detección para el gen del VHL.[24] El CCR también se relacionó con la esclerosis tuberosa, una enfermedad hereditaria caracterizada por quistes benignos de grasa en el riñón.[25,26] En la esclerosis tuberosa, las lesiones renales en realidad pueden corresponder a un angiomiolipoma epitelioide (también llamado tumor perivascular de células epitelioides o PEComa [por sus siglas en inglés]), que está relacionado con un comportamiento agresivo o maligno, y expresa los marcadores musculares de melanocitos y músculo liso.[27,28] En la El CCR familiar se relacionó con una traslocación cromosómica heredada que compromete el cromosoma 3.[26] Asimismo, se notificó una incidencia alta de anomalías del cromosoma 3 en tumores renales no familiares. Un número significativo de tumores de CCR en niños tienen desplazamientos en el Xp11.2 [23,29] y hay un subconjunto que parece estar genéticamente relacionado con el sarcoma alveolar de partes blandas.[30] Un subtipo poco frecuente de CCR, el carcinoma medular renal, puede estar relacionado con la hemoglobinopatía de la anemia drepanocítica.[31] Los carcinomas medulares renales son neoplasmas malignos sumamente dinámicos y se caracterizan clínicamente por presentarse en un estadio alto en el momento de su detección, con metástasis ampliamente diseminadas y ausencia de respuesta a la quimioterapia y la radioterapia. La supervivencia oscila entre dos semanas y 15 meses, con una media de supervivencia de cuatro meses.[31-33]
Se describieron CCR en pacientes varios años después del diagnóstico y el tratamiento del neuroblastoma.[34] La histología de los CCR pediátricos es diferente a la de sus contrapartes adultas. A pesar de que se pueden identificar los dos grupos morfológicos principales de células papilares y células claras, alrededor del 25% de los CCR muestran características heterogéneas que no encajan en ninguna de estas categorías. Los CCR infantiles son, con mayor frecuencia, del subtipo papilar (20% al 50% de los CCR pediátricos) y algunas veces se pueden presentar en un entorno de tumor de Wilms, adenoma metanefrítico y adenofibroma metanefrítico. Más recientemente, las traslocaciones genéticas se pueden usar como base para el subagrupamiento de muchas que implican el Xp11.2, que resulta en la sobreexpresión de genes de factores de transcripción TFE3 o TFEB. Estos carcinomas por traslocación de Xp11.2 se reconocen como una entidad diferenciada, pero se asemejan a los CCR de células claras. Una de estas fusiones variantes del CCR es idéntica al cambio genético en el sarcoma alveolar de partes blandas; sin embargo, las vías genéticas hacia la patogénesis no son las mismas en estas dos enfermedades (con características genéticas similares a aquellos en adultos con ganancias en los cromosomas 7 y 17) y de las del tipo de traslocación de Xp11 o el tipo de traslocación relacionada de t(6;11).[20,23,35,36]
El CCR puede presentarse con una masa abdominal, dolor abdominal o hematuria. En una serie con 41 niños con CCR, la mediana de edad fue de 124 meses con un 46% que presentaron estadio l y estadio ll localizado, 29% con estadio lll, y 22% con enfermedad en estadio lV mediante el uso del sistema de clasificación Robson. Los sitios de metástasis fueron los pulmones, hígado y los ganglios linfáticos. La SSC y la SG fueron, cada una, de alrededor de 55% 20 años después del tratamiento. Los pacientes con enfermedad en estadio l y estadio ll tuvieron una tasa de 89% de SG, mientras que aquellos en estadio lll y estadio lV tuvieron una tasa de 23% de SG 20 años después del tratamiento.[25] Una diferencia importante entre los resultados de niños y adultos con CCR es la significación pronostica de la afectación de los ganglios linfáticos locales. Los adultos que presentan CCR y ganglios linfáticos afectados tienen una SG a cinco años de aproximadamente 20%, pero la literatura médica indica que el 72% de los niños con CCR y ganglios linfáticos locales afectados en el momento del diagnóstico (sin metástasis a distancia) sobreviven a la enfermedad.[37] En otra serie con 49 pacientes de un registro de cáncer con base en la población, los hallazgos fueron esencialmente confirmados. En esta serie, 33% de los pacientes presentaron subtipo papilar, 22% presentaron tipo de traslocación, 16% no se clasificaron y 6% presentaron subtipo de células claras. La supervivencia a cinco años fue de 96% en los pacientes de enfermedad localizada, 75% en los pacientes con ganglios linfáticos regionales positivos y 33% en los pacientes con CCR metastático a distancia.[38]
Nefroblastomatosis
Algunos restos nefrogénicos pueden volverse hiperplásicos, lo que puede producir una "costra" gruesa de células blásticas o tubulares que agrandan el riñón. El diagnóstico se puede hacer radiográficamente, con más facilidad mediante imaginología por resonancia magnética, en la que la homogeneidad de lesión hipointensa circular tipo corteza en una imaginología mejorada por contraste, la diferencia del tumor de Wilms. Con frecuencia, la biopsia no puede diferenciar el tumor de Wilms de estos restos nefrogénicos hiperplásicos. Si se deja sin tratamiento, ellos pueden retroceder o diferenciarse después de la administración de quimioterapia. Las recomendaciones actuales indican tratamiento con vincristina y dactinomicina hasta que casi se vea una resolución completa según lo determine la imaginología. Aún con el tratamiento de vincristina y dactinomicina, casi la mitad de los niños evolucionarán hacia el tumor de Wilms dentro de un promedio de 36 meses después del diagnóstico. En una serie de 52 pacientes, tres pacientes murieron por el tumor de Wilms recidivante.[39] En los niños tratados, hasta un tercio de los tumores de Wilms son anaplásicos, probablemente como resultado de la selección de tumores resistentes a la quimioterapia, de forma que la detección temprana es crucial. Los pacientes reciben seguimiento mediante pruebas de imaginología con un intervalo máximo de tres meses durante un mínimo de siete años. Dada la alta incidencia de la bilateralidad y el tumor de Wilms subsiguiente, se indica cirugía con preservación del riñón.[39] Estos pacientes serán aptos para el tratamiento con vincristina y dactinomicina en el AREN0534.
Tumores neuroepiteliales del riñón
Los tumores neuroepiteliales del riñón (NETK, por sus siglas en inglés) son extremadamente poco frecuentes y muestran una proclividad única por los adultos jóvenes. Es un neoplasma altamente dinámico que se presenta más a menudo con penetración de la cápsula renal hasta la vena renal y metástasis.[40,41] Los NETK primarios se componen de tumores
neuroectodérmicos primitivos caracterizados por ser positivos para CD99 (MIC-2)
y la detección de la transcripción de fusión EWS/FLI-1. Dentro del NETK, se
observaron características histológicas focales, atípicas tales como el sarcoma de
células claras, el tumor rabdoide, los tumores malignos de la vaina del nervio
periférico y los paragangliomas.[40,42] (Para mayor información sobre los tumores neuroepiteliales, consultar el sumario del PDQ sobre el Grupo de tumores de Ewing.)
Tumor renal desmoplásico de células pequeñas y redondas
El tumor renal desmoplásico es un tumor renal de células pequeñas y redondas muy poco frecuente, pequeño y de color azul. Se diagnostica por su característica traslocación de EWS-WT1.[43] Para mayor información sobre el tumor renal desmoplásico de células pequeñas y redondas, consultar el sumario del PDQ sobre Sarcoma de tejido blando infantil.
Nefroblastoma quístico parcialmente diferenciado
El nefroblastoma quístico parcialmente diferenciado es una variante quística poco frecuente del tumor de Wilms (1%) con características patológicas y clínicas distintivas. Se compone en su totalidad de quistes y su tabique delgado es la única parte sólida del tumor. El tabique contiene cualquier cantidad de células de tipo blastémico, con células epiteliales del estroma embrionario o sin estas. Varias características patológicas distinguen este neoplasma del tumor de Wilms típico. Los pacientes con enfermedad en estadio I tienen un 100% de tasa de supervivencia con cirugía sola. Los pacientes con enfermedad en estadio II tienen un resultado excelente mediante la resección del tumor seguida de vincristina y dactinomicina postoperatoria.[5]
Nefroma quístico multilocular
Los nefromas quísticos multiloculares (MCN, por sus siglas en inglés) son lesiones benignas compuestas de quistes revestidos de epitelio renal. Estas lesiones pueden presentarse de manera bilateral y se notificó que siguen un patrón familiar. Como el MCN se relacionó con blastomas pleuropulmonares, se debe dar seguimiento a los pacientes de MCN con estudios de imaginología radiográfica del tórax.[44]
Sarcoma sinovial primario renal
El sarcoma sinovial primario renal (PRSS, por sus siglas en inglés) es un subconjunto del sarcoma embrionario del riñón y se caracteriza por la traslocación de t(x;18)(p11;q11) SYT-SSX. Con respecto a la histología, es similar al sarcoma sinovial de células fusiformes monofásico. PRSS contiene estructuras quísticas derivadas de los túbulos renales dilatados, atrapados. PRSS se presenta más a menudo en los adultos jóvenes y este tipo de tumor renal se debe tratar con regímenes de quimioterapia diferentes a los del tumor de Wilms tradicional.[45]
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Volver Arriba Información sobre los estadios
Tumor de Wilms
El estadio se determina de acuerdo con los resultados de los estudios de imaginología, así como con los hallazgos quirúrgicos y patológicos de la nefrectomía, y lo mismo ocurre con los tumores con características histológicas favorables o anaplásicas. Por lo tanto, los pacientes se deben caracterizar mediante un informe que contenga ambos criterios (por ejemplo, estadio II, histología favorable o estadio II,
histología anaplásica).[1,2]
El sistema de estadificación originalmente formulado por el National Wilms Tumor Study Group, todavía en uso por el Children's Oncology Group, al igual que la incidencia por estadio se describen a continuación.[2]
Estadio I (43% de los pacientes)
Para clasificar el tumor de Wilms en el estadio I, se deben satisfacer todos los criterios siguientes:
- El tumor está limitado al riñón y se resecó completamente.
- La cápsula renal está intacta.
- El tumor no se rompió ni se sometió a biopsia antes de la extracción.
- Los vasos del seno renal no están afectados.
- No hay evidencia del tumor en los márgenes de la resección o más allá de estos.
[Nota: para que un tumor se califique en estadio I para ciertos protocolos terapéuticos, los ganglios linfáticos regionales se deben examinar microscópicamente.]
Estadio II (20% de los pacientes)
En el estadio II del tumor de Wilms, el tumor se resecó completamente y no hay prueba de tumor en los márgenes de la resección o más allá de estos. El tumor se extiende más allá del riñón según cualquiera de los siguientes criterios:
- Hay una extensión regional del tumor (es decir, penetración de la cápsula del seno renal o invasión extensa del tejido blando del seno renal, según se explica a continuación).
- Los vasos sanguíneos dentro de la muestra de nefrectomía fuera del parénquima renal, incluso aquellos del seno renal, contienen tumor.
[Nota: la ruptura o desbordamiento limitada al flanco, incluso la biopsia del tumor ya no se incluyen en el estadio II y ahora se incluyen en el estadio III.]
Estadio III (21% de los pacientes)
En el estadio III del tumor de Wilms, se encuentra un tumor residual no hematógeno limitado al abdomen después de llevarse a cabo una cirugía. Se puede presentar cualquiera de las siguientes situaciones:
- Los ganglios linfáticos dentro del abdomen o la pelvis están afectados por tumor. (El compromiso de los ganglios linfáticos en el tórax u otros sitios extra abdominales es un criterio del estadio IV.)
- El tumor ha penetrado a través de la superficie peritoneal.
- Se encuentran implantes tumorales sobre la superficie peritoneal.
- El tumor macroscópico o microscópico permanece después de la operación (por ejemplo, se encuentran células tumorales en el margen de la resección quirúrgica en el examen microscópico).
- El tumor no es completamente resecable debido a la infiltración local en las estructuras vitales.
- Se produce un derrame del tumor antes o durante la cirugía.
- El tumor se trata con quimioterapia preoperatoria y se sometió a una biopsia (biopsia con aguja gruesa, biopsia abierta o aspiración con aguja fina) antes de extirparlo.
- Se extirpa el tumor en más de una pieza (por ejemplo, se encuentran células tumorales en la glándula suprarrenal extirpada por separado; de la muestra de nefrectomía se extrae por separado un trombo tumoral dentro de la vena renal). Una extensión del tumor primario dentro de la vena cava hasta la vena cava torácica y el corazón se considera estadio lll, más que estadio lV aunque esté afuera del abdomen.
Estadio IV (11% de los pacientes)
En el estadio IV del tumor de Wilms, se encuentran metástasis hematógenas (pulmones, hígado, hueso, cerebro, etc.) o metástasis ganglionares fuera de la región abdominopelviana. (La presencia de un tumor dentro de la glándula suprarrenal no se interpreta como metástasis y la estadificación depende de todos los otros parámetros de estadificación presentes.)
Estadio V (5% de los pacientes)
En el estadio V del tumor de Wilms, el compromiso bilateral por el tumor se encuentra en el momento del diagnóstico. Se debe intentar clasificar
cada lado según los criterios señalados previamente de acuerdo con el alcance de la enfermedad. La supervivencia a cuatro años es de 94% en aquellos pacientes
cuya lesión más avanzada está en estadio I o estadio II, y de 76% para aquellos cuya
lesión más avanzada está en estadio III.[3]
Histología anaplásica
La histología anaplásica comprende alrededor del 10% de los tumores de Wilms. Los niños con tumores anaplásicos tienen un pronóstico más precario que los niños con histología favorable cuando se comparan de estadio en estadio. Estos tumores son
mucho más resistentes a la quimioterapia que tradicionalmente se administra a
los niños con tumor de Wilms (con histología favorable).[4]
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Volver Arriba Aspectos generales de las opciones de tratamiento
Tumor de Wilms
Debido a la relativa escasa frecuencia de este tumor, todos los pacientes con el
tumor de Wilms se deben considerar para ingresar en un ensayo clínico. Para determinar y llevar a cabo el tratamiento óptimo, es necesario que el tratamiento lo planifique un equipo multidisciplinario de
especialistas en cáncer (cirujano pediatra o urólogo pediatra, radiooncólogo pediatra y oncólogo pediatra) con experiencia en el tratamiento del tumor de
Wilms.
El National Wilms Tumor Study Group, que ahora forma parte del
Children’s
Oncology Group, estableció las normas de tratamiento para el
tumor de Wilms en América del Norte. Este consiste en cirugía seguida de
quimioterapia y, para algunos pacientes, radioterapia.[1-3] Las conclusiones de los National Wilms Tumor Studies (NWTS 1— 5) son las siguientes:
- No es necesaria la radioterapia postoperatoria de rutina dirigida al flanco en niños
con tumores en estadio I o estadio II con histología favorable
(HF) cuando se administra quimioterapia de combinación con vincristina y dactinomicina después de la nefrectomía.
- El pronóstico para los pacientes con estadio III/HF es mejor cuando el
tratamiento incluye: (a) dactinomicina, vincristina, doxorubicina y 10,8 Gy de
radioterapia dirigida al flanco o (b) dactinomicina, vincristina y 20 Gy de
radioterapia dirigida al flanco.
- El agregado de ciclofosfamida a la combinación de vincristina, dactinomicina y
doxorubicina no mejora el pronóstico en los pacientes con tumores en estadio
IV/HF.
- Los tratamientos de una sola dosis de dactinomicina
por tanda (estadios I–II/HF, estadio I anaplásico) (estadio III/HF, estadios III–IV o estadios I–IV del sarcoma de células claras del riñón) equivalen a las
tandas de dosis divididas y dan como resultado el mismo tipo de supervivencia sin complicaciones, una mayor intensidad de la dosis y se le relaciona con menores
efectos tóxicos y gastos.[4]
- Dieciocho semanas de tratamiento son adecuadas para pacientes con estadio I/HF, mientras que
otros pacientes se pueden tratar por seis meses en lugar de 15 meses.[1,4-7]
- La pérdida de la heterocigosidad específica del tumor para la combinación de 1p y 16q predice la recidiva del tumor de Wilms HF y se puede utilizar para seleccionar a los pacientes para recibir un tratamiento más intensivo.[8]
Los principios operatorios evolucionaron debido a los ensayos NWTS. El papel más
importante del cirujano consiste en asegurar la extracción del tumor completo y sin ruptura, y en evaluar el alcance de la enfermedad. El procedimiento es la nefrectomía radical y la obtención de una muestra de ganglios
linfáticos a través de una incisión transabdominal.[9] Para los pacientes con tumores resecables, no se debe realizar una biopsia preoperatoria.[9] No es necesario llevar a cabo una exploración rutinaria del riñón contralateral si los estudios de de imaginología técnicamente adecuados no indican un proceso bilateral. Si los estudios iniciales de imaginología indican la afectación regional o contralateral del riñón, el riñón contralateral se debe explorar de manera formal para descartar la afectación bilateral. Esto debe llevarse a cabo antes de la nefrectomía ya que el diagnóstico de enfermedad bilateral alteraría radicalmente el enfoque.[10] La nefrectomía parcial sigue siendo polémica y no se recomienda, excepto para tumores bilaterales. Asimismo, se pueden descubrir tumores poco frecuentes y muy pequeños mediante la detección realizada con ecografía y estos casos se pueden considerar para una nefrectomía parcial.[11] En América del Norte, la nefrectomía parcial preservadora del riñón de un tumor de Wilms unilateral, después de la administración de quimioterapia para reducir la masa tumoral, se encuentra en fase de investigación.[12,13] Es mandatorio el muestreo de los ganglios
linfáticos hiliares, periaórticos, ilíacos y celíacos.[9] Más aún, debe tomarse
muestra de cualquier cuenca de ganglio sospechoso. Los márgenes de resecado,
el tumor residual y cualquier cuenca de ganglio sospechoso se debe marcar con abrazaderas de titanio. La resección en cuña del hígado o las
resecciones duodenales o colónicas parciales son aceptables para escisiones completas
en bloque.
El tumor de Wilms que surge en un riñón en herradura es poco frecuente y es importante un diagnóstico preoperatorio certero para planificar el enfoque de la operación. En la mayoría de los casos, es posible hacer una resección primaria. Por lo general, los casos inoperables se pueden resecar después de la quimioterapia.[14]
Los pacientes con tumores masivos unilaterales no resecables, tumores bilaterales
o tumores trombóticos de vena cava por encima de las venas hepáticas, son
aptos para quimioterapia preoperatoria debido al riesgo de resección quirúrgica
inicial.[9,15-17] La quimioterapia preoperatoria se debe aplicar después de la biopsia, que
se puede llevar a cabo en forma percutánea mediante un enfoque de flanco.[18-23] La quimioterapia
preoperatoria facilita la extracción del tumor y puede reducir la frecuencia de complicaciones quirúrgicas.[15,16,23-25] Aunque no es frecuente que los tumores evolutivos crezcan durante la quimioterapia, dichos crecimientos se relacionan con un pronóstico precario.[26] El tratamiento actual en América del Norte para los pacientes diagnosticados solo mediante biopsia de es el indicado para un tumor en estadio III (en ausencia de metástasis) de histología favorable o anaplásica.
Los recién nacidos, así como todos los lactantes menores de 12 meses requieren una
reducción del 50% de las dosis quimioterapéuticas administradas a niños
mayores.[27] Esta reducción disminuye los efectos tóxicos que se notificaron en
niños de esta edad participantes de los estudio NWTS, al mismo tiempo que se obtuvo un resultado general excelente.[28] Se deben vigilar cuidadosamente las pruebas de la función renal de los
niños con tumor de Wilms al principio del tratamiento por los efectos tóxicos renales (enfermedad veno oclusiva)
notificados para estos pacientes.[29,30] Durante la radioterapia no
se debe administra dactinomicina. Los pacientes que presentan insuficiencia renal mientras reciben tratamiento pueden continuar con la quimioterapia con vincristina, dactinomicina y doxorubicina. La vincristina y la doxorubicina se pueden administrar en dosis completas; sin embargo, la dactonomicina se relacionó con neutropenia grave. Puede no ser necesario reducir estas dosis farmacológicas pero se necesitan estudios farmacológicos y farmacocinéticos más exactos mientras el paciente recibe el tratamiento.[31,32]
Los niños tratados por tumor de Wilms tienen un riesgo
creciente de contraer neoplasmas malignos secundarios. Este riesgo depende de
la intensidad del tratamiento e, incluso, del uso de radiación y doxorubicina y
de posibles factores genéticos.[33] Se ha visto que los niños sometidos a
tratamiento con doxorubicina están en riesgo de insuficiencia cardiaca. El grado de riesgo depende de la dosis acumulada de doxorubicina, la radiación dirigida al corazón y
el género (las mujeres corren un riesgo más alto).[34] En consecuencia, los esfuerzos
se dirigieron a reducir la intensidad del tratamiento siempre que sea posible. (Para ver una exposición completa de los efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en niños y adolescentes, consultar el sumario del PDQ sobre Efectos tardíos del tratamiento anticanceroso en la niñez.)
Como se mencionó anteriormente, el sarcoma de células claras del riñón, el tumor rabdoide del riñón, el tumor neuroepitelial del riñón y los nefroblastomas quísticos parcialmente diferenciados, son tumores renales infantiles no relacionados con el tumor de Wilms. Debido a su localización en el riñón, se trataron en ensayos clínicos patrocinados por el National Wilms Tumor Study Group. Sin embargo, el enfoque de su tratamiento es diferente al del tumor de Wilms y necesita el diagnóstico oportuno y preciso de un patólogo y un oncopediatra con experiencia en este tipo de tumores renales.[35]
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